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El toque del Pardal, los redobles de los tapetanes o el golpeteo de las horquillas en el suelo conforman la banda sonora de la Semana ... Santa de Medina de Rioseco, sin que falten las marchas procesionales que acompañan a los bellos pasos de la Ciudad de los Almirantes en su salida o entrada de las iglesias o capilla de los Pasos Grandes, en sus bailes en la calle Mayor o en su discurrir pos las calles. Una banda sonora que este domingo aumentó con el estreno de las marchas procesionales que Pablo Toribio y Eugenio Gómez han compuesto para los pasos titulares de las cofradías de Jesús Atado a la Columna, La Desnudez y La Piedad.
Ante numeroso público, al grupo Tauri Tubae le correspondió el honor de interpretar las nuevas marchas en el Teatro Principal, que hace siglos fue ermita, hospital de convalecencia y patio de comedias de la archicofradía penitencial de la Vera Cruz, el origen franciscano de la Pasión de la Ciudad de los Almirantes. El compositor Eugenio Gómez señaló que aunque «la música, y aún más si cabe, la escrita para Semana Santa, se hace para sentir más que para explicar», comentó de la marcha dedicada a Jesús Atado a la Columna que «se inicia con un pequeño motivo extraído del tema del tapetán». Un sonido vinculante que «escucharon vuestros cofrades del siglo XVII, o XVII, XIX, hasta hoy». Además indicó que el pasaje grandilocuente busca «dar emoción a un conjunto escultórico cuyo hijo de Dios, atado a la columna romana, presenta una expresión sin igual: He ahí el hombre, he ahí, riosecanos, al Ecceomico», en referencia al apodo cariñoso de Ceomico que recibe esta talla.
Respecto a la composición de La Piedad, el compositor riosecano Pablo Toribio destacó que «no es fácil escribir para un paso tan antiguo, de tanta tradición, pero el rostro de la Virgen Madre, con una expresión única, nos ayudó en esa inspiración». De la marcha de La Desnudez explicó que «combina tristeza y alegría, pasión y mesura, amalgama modos menores y mayores, dos reexposiciones motívicas, y todo bajo un ritmo bien marcado. Mantiene la esencia de las melodías antiguas que nacieron del sentimiento que produce divisar la impactante escena de este paso al salir de su iglesia».
Toribio tuvo palabras de agradecimiento para el presidente de la Junta de Semana Santa, Antonio Herrera, «por su apoyo continuo a mis propuestas musicales, por acceder al enriquecimiento del patrimonio musical de Semana Santa promoviéndolo e iniciando lo que, Dios quiera, en un futuro, se considere tradicional». También tuvo palabras de gratitud hacia el quinteto Tauri Tubae, en especial hacia su componente Asier Doval, director de la Banda de Coca, que lleva una década acudiendo a la procesión riosecana del Viernes Santo.
Pablo Toribio aseguró que «en unos días volverá la hora de enorgullecernos de nuestra porticada ciudad, de encontrarnos en sus calles, de convivir en hermandad», señalando que «la Semana Santa se aproxima y volverán a escucharse el Pardal y el tapetán, el bellísimo resonar de las horquillas y estas nuevas músicas hechas desde la tradición».
Estas tres marchas se unen a las que Toribio ha compuesto, junto a Eugenio Gómez, para los pasos riosecanos del Cristo de la Paz, Santo Sepulcro, Virgen de la Soledad, Ecce Homo, Nazareno de Santa Cruz, Nazareno de Santiago y Virgen de la Alegría y Jesús Resucitado, además de un preludio musical para la recogida de gremios. En solitario ha compuesto marchas para los pasos de La Crucifixión, El Descendimiento, La Flagelación y el Cristo de la Pasión.
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